Hemos jugado a The Last Guardian: Trico es grande, plumado y áspero

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Team Ico empezó a trabajar en su tercer juego hace 9 años. Internamente, se conocía como Project Trico y se estaba desarrollando para PS3. Nosotros lo conocimos en el E3 de 2009 como ‘The Last Guardian’, cuando Sony lo mostró al público por primera vez. Estaba planeado para lanzarse en 2011, pero se fue retrasando y olvidando y se convirtió en el ‘Half-Life 3’ de Sony.

Tras mucho tiempo pensando que estaba muerto, en el E3 del año pasado volvimos a saber de él, junto con otros dos proyectos olvidados: ‘Shenmue III’ y el ‘Final Fantasy VII Remake’, nada menos.

Esta vez ‘The Last Guardian’ se iba a lanzar en PS4 y parecía que iba a llegar sí o sí al año siguiente. En el E3 de 2016, tras casi 9 años desde que empezara su desarrollo, supimos una fecha de lanzamiento: el 28 de octubre de 2016. Y la pasión por el juego era la misma que el primer día.

The Last Guardian era una gran deuda pendiente

La culpa de todo la tiene el equipo desarrollador, el Team ICO. Sus dos primeros juegos son ICO y Shadow of the Colossus, y no exagero si los denomino como dos absolutas obras de arte y dos videojuegos fundamentales, especialmente el segundo. Aunque cada uno vivimos esos juegos de una manera, personalmente destaco de ellos cómo cuentan una historia sirviéndose de las ventajas del videojuego como medio. A día de hoy, son muchos los juegos que no necesitan diálogos ni cinemáticas para explicarse, pero el Team ICO marcó un camino a seguir.

Pero el Team ICO ya no existe. No como tal, como una parte de Sony, pues se disolvió cuando Fumito Ueda, su principal responsable, abandonó la empresa en 2012. Os podéis imaginar el por qué. Ueda formó un estudio independiente, genDESIGN, al que se fueron varios veteranos de Team ICO y con el que ha estado supervisando el desarrollo de The Last Guardian, aunque siempre desde fuera. Podría decirse que el juego ha sido rematado por el Japan Studio de Sony, aunque Ueda sigue siendo el director.

Por esta razón, algunos se han venido abajo. Los problemas de desarrollo de The Last Guardian son conocidos y es normal que el pesimismo se apodere de la gente que se compró una PS3 por este juego y vio cómo el juego no llegaba nunca. Por fortuna, tras jugarlo durante una hora y completar su tutorial, yo al menos estoy mucho, mucho más tranquilo. Creo que la magia del Team ICO está ahí.

La clave es el control

Me voy a ahorrar los posibles spoilers de este pequeño tramo del juego porque no creo que lo poco que se cuenta de la historia en este primer momento sea tan relevante y porque tampoco quiero fastidiaros a ninguno. Digamos simplemente que estás de pronto con una criatura gigante, mitad perro, mitad pájaro, que no confía nada en ti y que está malherido. Se llama Trico, por cierto.

Las lanzas que tiene clavadas en pata y hombro le impiden moverse, y está claramente muerto de hambre, por lo que como buen niño que eres, intentas ayudarle. No es fácil, pero consigues que no se asuste y consigues montarte en su pierna para tirar de la primera lanza de la pata, porque subirte a su hombro es muy arriesgado dado el miedo que tiene y lo violento que está.

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Subir a Trico involucra dos cosas en The Last Guardian: saltar para estar a la altura de la pata y agarrarse, porque en este juego no se hace de forma automática. Los botones son los mismos que en Shadow of the Colossus, triángulo para saltar y R1 para agarrarse, y no podrían cambiar más la manera en la que juegas ni aunque quisieran. De verdad creo que el control va a ser lo más relevante de este juego.

Hacer tan ‘táctil’ el trepar y el saltar puede ser todo un acierto, como lo era en Shadow of the Colossus. La épica de sus combates dependía tanto del tamaño del coloso, del puzle que escondían sus puntos débiles y de la banda sonora como del control, del tener que agarrotado el R1 de estar montado al bicho mientras se te acababa la estamina.

También te tienes que agarrar de los salientes en The Last Guardian, porque no se hace automáticamente. Esto es más por una cuestión de naturalidad: eres un niño, no Nathan Drake. Si, por ejemplo, tienes que trepar por una cadena, primero saltas, luego te agarras y después subes poco a poco. No puedes saltar de ella hacia ese saliente del muro donde quieres llegar, pero sí puedes subir hasta la viga desde donde está la cadena enganchadas y saltar desde ahí.

Todo el mundo necesita un amigo

Lo de la naturalidad creo que es también otra clave de The Last Guardian, estoy adelantándome. Tras entender cómo se trepa, le quité la lanza. Luego tuve que alimentarle para que ganara fuerzas y tratara de levantarse. Antes de poder ponerse en pie, era necesario quitarle la otra lanza del hombro, pero hecho esto, Trico por fin se puso en pie y pude quitarle la cadena que lo ataba.

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Alimentarlo no fue fácil. La criatura desconfiaba de mí. Es un pequeño gesto de estilo, la verdad: te obligan a darle de comer con unos barriles de una sustancia azul rara, pero el bicho no lo hace. Normalmente, intentaría lanzar de nuevo el barril, por si yo había hecho algo mal y el juego había fallado; pero noté que en The Last Guardian va a hacer falta pensar como una persona, no como alguien que juega a un videojuego. Como el bicho no se fiaba de mí, pensé que quizá comería si no me viese. Bingo.

La IA del monstruo, sin ser perfecta, está llena de estos detalles y parece estar bastante trabajada. También sirve un poco como guía. Tras quitarle la otra lanza, liberarlo de la cadena y explorar un poco, conseguí un escudo espejo, esto es literal, que permite a Trico lanzar un relámpago por la cola para romper obstáculos, no sabía muy bien por dónde ir. Tras dar un par de vueltas, el animal se puso a oler en una pared y, bingo otra vez, esa es la que tenía que romper para avanzar.

Ni idea de sobre qué trata su historia

El escudo espejo imagino que tendrá algún significado especial, y que el lugar donde lo encontré también será algo importante; pero de momento no tengo mucha más idea de qué trata el juego, de por qué ese animal mitológico estaba encerrado o por qué el niño está con él. Hay muchas incógnitas, y eso es bueno, pero hay una cosa que lo mismo no gusta mucho: ya sé que el niño sobrevive a esta aventura y llega a viejo.

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Lo sé porque hay momentos de narración en las que un anciano cuenta una aventura que vivió de niño, y que es lo que estamos viendo en pantalla. No es algo constante, como en Bastion, pero aparece en varias ocasiones durante este tutorial y no sé si se debe precisamente a esa circunstancia, a que estoy aprendiendo, o si durante todo el juego recibiré pistas en off.

El primer puzle del juego implicaba entender a Trico, el segundo enseñaba a usar el escudo espejo y el tercero es una mezcla de estas dos cuestiones. Tuve que trepar por la cadena que citaba más arriba para conseguir nuevos barriles de comida con los que chantajear a la bestia: tiré la comida al agua que había que atravesar para avanzar y así conseguí que el híbrido se atreviera a lanzarse al charco.

Hecho esto, la demo acaba con Trico y el niño vislumbrando una torre que se eleva muchos metros por encima de ellos. Una torre que me recuerda mucho, demasiado, a la de ICO, pero que no sé si están relacionadas realmente. Es en esta estructura en la que el resto del juego tendrá lugar y donde se sucederán más puzles, más herramientas como el espejo de luz y donde la relación del niño y la bestia irá avanzando.

No veo motivos para dudar de The Last Guardian

Sé que no he hablado apenas de cómo interactúan ambos actores del juego, pero os podéis imaginar el mimo que se ha puesto en esto. La respuesta de Trico cuando estaba encadenado era defensiva, pero a medida que confiaba más en el niño, pasó de no comer delante de él a comer directamente los barriles cuando se los lanzan al aire. Esto me sorprendió, de hecho, en el tercer puzle. El segundo barril de comida que lancé, con Trico ya en el agua, lo cogió en el aire sin que yo me lo esperara, y fue una tierna sorpresa.

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Eso es lo que me ha transmitido de momento el juego: ternura. No sé cómo irá avanzando porque he jugado muy poquito – me repito mucho con los avances, pero es la verdad: jugamos poco para tener una opinión de verdad –, pero de momento me convence mucho el control y lo que transmite el moverse como propone el juego.

Hay problemas, por supuesto. La cámara va a ser un quebradero de cabeza en espacios pequeños, como en el que tiene lugar el tutorial. Con un bicho tan grande y un niño pequeño, mantener a ambos en el plano para que interactúen bien es casi imposible, y en algunos momentos da problemas cuando intentas saltar o subir a Trico. Lo mismo esto ha mejorado, porque la demo que probé es la misma que la del E3 2016; pero lo menciono igualmente.

Pese a esto, que es lo único malo junto a lo del narrador que he visto, no tengo motivos para pensar que este juego no vaya a estar a la altura de sus precedentes. Va a ser muy, muy difícil superar a Shadow of the Colossus, en parte por la adoración que se ha generado más allá del juego en sí, pero si es la mitad de bueno, yo me doy por satisfecho.

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La noticia

Hemos jugado a The Last Guardian: Trico es grande, plumado y áspero

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Vidaextra

por
Bruno Louviers

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