Fitbit comienza el 2017 con problemas mientras el Apple Watch trata de alcanzar su alta demanda

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No corren buenos tiempos para los fabricantes de dispositivos wearables. A finales del año pasado, vimos cómo el pionero de los relojes inteligentes se venía abajo. Pebble vendía la empresa a una Fitbit ansiosa por dar el salto definitivo a un mercado en el que todavía no ha conseguido hacer mella. Aunque en la adquisición se deja de lado la parte del hardware para centrarse en el sistema operativo.

Sus pulseras de cuantificación física se volvieron muy populares hace unos años, pero el público parece haberse cansado de ellas. El origen de su actual situación se debe al lanzamiento del Apple Watch de segunda generación. Veamos el porqué.

El pony de un solo truco

Blaze
Fitbit comenzó su andadura hace diez años. Durante todo este tiempo ha introducido hasta 14 productos que miden diferentes tipos de actividad. Con el paso de los años, han mejorado en características, precio y batería. Además de ir añadiendo funcionalidades a su app acompañante. Uno de sus productos más populares fue la Fitbit Flex, que analizamos en Applesfera hace unos años.

La compañía de wearables ha disfrutado de una gran popularidad, sobre todo en su país natal, EEUU. Hace un par de años, sus pulseras eran el regalo estrella de las Navidades. A mediados de 2015, aprovechó el empuje de sus productos para salir a bolsa y reunir más dinero para poder seguir creciendo.

Fitbit está siguiendo la estela de compañías como Jawbone, GoPro y Pebble: está atrapada por su propio producto

Incluso vimos cómo la compañía presentaba su primer reloj inteligente, el Fitbit Blaze. Sin embargo, el plan no ha salido como esperaba la compañía. Las acciones de la compañía cayeron tras su presentación, una reacción a lo que los inversores interpretaban como el intento de competir cara a cara contra el Apple Watch.

Fitbit intentó trasladarse al mercado de relojes inteligentes con el Blaze dada la alta competitividad de pulseras mucho más asequibles. Como la pulsera de Xiaomi, que se vende a una fracción de cualquier Fitbit y que está erosionando a la compañía en la parte baja del mercado. Pero el Fitbit Blaze se ha quedado en una pulsera de actividad hipervitaminada. Nada más.

El tiempo está demostrando que Fitbit es un poni de un solo truco.

Más problemas en un 2017 prometedor para Apple

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Bloomberg se hacía eco ayer de un informe de una compañía de investigación de mercados acerca de la marcha de Fitbit. En él se afirmaba que Fitbit habría detenido la producción de sus pulseras a mediados de diciembre. ¿La razón? Los productos se estaban acumulando en las estanterías de los comercios.

La demanda de productos Fitbit habría decaído de manera importante la pasada Navidad, algo que el propio CEO de la compañía ya había prevenido. Su intención a finales de 2016 era convertir a Fitbit en una compañía de salud digital. Traducción: el mercado de pulseras de actividad se está comoditizando y la única manera de ganar dinero (para Fitbit) es convirtiéndose en una empresa de servicios de software de salud.

Las adquisiciones de Pebble por su software y sistema operativo y la reciente de Vector, una startup de Rumanía que tuvo un éxito inesperado el año pasado, apuntan en esta dirección. La situación de Fitbit contrasta con la del Apple Watch.

El reloj de Apple salió a la venta casi al mismo tiempo que Fitbit comenzaba a cotizar en bolsa. A pesar de que las cifras oficiales de ventas no han sido aún desveladas, no se trata del fracaso que muchos pensaron. Más bien al contrario. El lanzamiento del Apple Watch de segunda generación parece haber dado en el clavo. Durante meses, Apple no ha podido dar abasto con la producción de la nueva generación.
Xiaomi

El Apple Watch Series 2 y watchOS 3 apuntan directamente a la yugular de Fitbit: el deporte y la cuantificación física

La alta demanda del wearable de Apple tiene que ver con el giro que ha dado la compañía al producto. watchOS 3 da mucha mayor velocidad a la apertura de apps y reorganiza aspectos clave del sistema operativo. Además de que se centra con mayor fuerza en los aspectos de cuantificación física. El bastión de Fitbit.

Un bastión que la segunda generación del Apple Watch se ha encargado de tomar al asalto. Gracias a la adición de GPS, resistencia al agua, mayor autonomía y un chip mucho más veloz. Sin olvidarnos de una versión más asequible que básicamente actualiza la primera generación con el chip de la segunda.

El mercado de relojes inteligentes se hunde mientras el Apple Watch prosigue su marcha como si no sucediera nada. Veremos qué nos depara este 2017 y cómo acaba esta lucha por nuestras muñecas.

En Applesfera | Haciendo hueco: Apple retira los productos FitBit de sus tiendas.

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La noticia

Fitbit comienza el 2017 con problemas mientras el Apple Watch trata de alcanzar su alta demanda

fue publicada originalmente en

Applesfera

por
Eduardo Archanco

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